La supercompensación

Tachán, Tachán. Os presento a la responsable del máximo estado de forma de un deportista. Es deseable que nuestra condición física alcance un «pico» de forma el día D a la hora H. Nuestro máximo objetivo cuando entrenamos es alcanzar la SUPERCOMPENSACIÓN y sólo así conseguiremos nuestras máximas prestaciones.

Al hacer deporte (una vez que tengas cierto hábito) compruebas que te encuentras mucho mejor y más feliz. Llegas a casa como una fiera enjaulada, estresado del trabajo, pero si te calzas unas zapatillas y vas a correr, bailar, pedalear o en definitiva a sudar, tus endorfinas se encargarán de que vuelvas a casa convertido en un lindo gatito.

En un primer momento y sobre todo si haces bien las cosas, adquieres una mayor capacidad aeróbica. Me refiero a que trabajas a unas intensidades adecuadas que van tuneando tu organismo a nivel interno. Un proceso que te dará una base y unos cimientos sobre los que posteriormente podrás construir una forma envidiable. Pero si no controlas las intensidades y vas al ritmo que marca gente más en forma que tú y tienes prisas en crecer, estarás limitando ese crecimiento.

A partir de determinadas intensidades o de duraciones excesivas tu organismo las considerará una agresión. Cuando vas corriendo y no puedes hablar porque te llevan con la lengua fuera, cuando estás en una clase de spinning y el pulsómetro echa humo y en definitiva cuando sabes que son esfuerzos excesivos para tu estado de forma, supone una agresión a muchos niveles: hormonales, musculares, cardíacos, metabólicos, etc. y se rompen miofibrillas musculares, se vacían depósitos de glucógeno, enzimas, neurotransmisores, mitocondrias y muchos más elementos que son los que utilizas como armamento para hacer frente al gasto de energía necesaria para movernos rápido o lejos.

El organismo una vez “agredido” necesita unos días de recuperación. En estos días puedes entrenar igualmente pero muy suave e incluso descansar alguno de ellos. En estos días tu organismo tiende a volver a crear todo lo que ha perdido pero en exceso. Es listo y tiende a defenderse ante otra posible “agresión”. Por eso, cuando vuelves a realizar otro ejercicio intenso aguantas más y tienes más argumentos para poder exigirte. Aumentan los depósitos de glucógeno, fibras más fuertes con mayor sección, más mitocondrias celulares, etc. etc.

superc

Ello es debido al fenómeno de supercompensación que es el que hace posible esa mejora. Y así, sucesivos fenómenos de supercompensación harán que alcances un estado de forma óptimo. Cada cualidad física que aplicas (fuerza, resistencia y velocidad), necesita un tiempo de recuperación para poder aplicar un nuevo esfuerzo y crecer.

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