¿En qué quedamos?

Ahora en verano, con menos obligaciones, tengo más tiempo para pensar y escribir. Esta entrada del blog pretende ser una reflexión en voz alta. Cada uno que saque sus propias conclusiones.

Ser entrenador consiste en, entre otras, tomar decisiones y recular o dar un paso adelante si es necesario. Las personas que entreno necesitan pautas, directrices porque quieren su mejora y son ambiciosos. Mi misión es la de atemperar las ambiciones y ponerlas en consonancia con el estado físico presente del atleta. Cuando les aprieto las tuercas me llegan comentarios de gentes que insinúan que soy un salvaje y que me dedico básicamente a forzar la maquinaria de mis entrenados a límites poco saludables.

Hay tantos caminos como corredores. Una misma curva puede ser transitada con infinidad de trazadas.Quiero expresar con esta frase que la manera de evolucionar o de ponerse metas es algo muy personal y libérrimo. Os habla una persona que tuvo la impaciencia de debutar en el maratón con 18 años. ¿Es eso deseable en sí mismo y para todos? Ni mucho menos. Con los años he llegado al convencimiento de que fue lo que fue: mi necesidad de rascar en los límites de mi propia existencia. Cierto fue que me dí un tortazo de narices y acabé en 4 horas 13 minutos, pero también es verdad que ya había corrido unas 7 u 8 medias maratones (este último dato no es seguro, es un ejercicio dudoso de memoria). ¿Fue un torpeza? ¿Lo volvería a hacer? Intento hacer memoria de cómo preparé esta primera maratón y me cuesta creer que sobrepasasen mis tiradas largas los 90 minutos, tiro de memoria y no consigo arrojar ninguna luz sobre mis entrenamientos. En 1989 no había internet ni blogs de atletismo. Hoy abunda la información, está a un golpe de click. En los 80 todo iba a pedales y más a ciegas. Ahora el exceso de información aturde, marea y colapsa.

Es delicado el mundo de la salud y las consecuencias de los excesos en la comida, en la bebida, en la falta de descanso, en actividades de riesgo. Correr puede llegar a ser uno de ellos. Ayer me dediqué a buscar por intenet videos de juegos de hace años. ¡Qué brutos eramos!

 

Funcionar por retos es una buena manera de concretar nuestro grado de exigencia o motivación. No es malo en sí mismo. El ice bucket challenge o campaña publicitaria en apoyo de la lucha contra el ELA tuvo una acogida mundial. Todo el mundo tirándose agua helada por encima de sus cabezas…..¿Cuántos catarrazos se hubieran podido evitar? ¿Cuántas luxaciones de muñeca al girar el pesado cubo? En esta sociedad tan competitiva está muy de moda el reto, el personal y otro, más abundante y peligroso, frente a la sociedad.

Una cosa es correr y otra entrenar. En el primer caso el corredor decide serlo cuando le apetece o cuando tiene tiempo, en el segundo el excell te marca las pautas de tu descanso o de tu comida y te puedes llegar a sentir esclavo de las obligaciones que impone el timetable. ¿Correr y entrenar se pueden dar al mismo tiempo? ¿Te sientes esclavo cuando llegas al trabajo y fichas puntualmente para cumplir las ocho horas de rigor, o eres feliz por tenerlo? A ratos…, (contestarás seguramente esto).

¿Dónde quedó el corredor Zen?¿Qué de bueno tiene el correr para encontrar la paz interior y el disfrute sin que sea a golpe de pulsómetro o de GPS?¿Quién puede negar la capacidad que tiene correr para reencontrarnos o para solucionar nuestras taras mentales o dar rienda suelta a nuestras emociones o plantearnos propósitos audaces de acción?

Todo tiene su momento y los que llevamos muchos años en esto hacemos un esfuerzo en no caer en el aburrimiento y a la vez en evitar la desazón que produce la competición en todo y para todo. Compaginar con inteligencia el disfrute y la necesidad de mejorar. No queda otra.

Frases con trampa: No tenemos que demostrar nada a nadie, eso es muy cierto, pero no olvidemos que tenemos ego y que, gracias a él y bien utilizado, es un motor estupendo para ser mejores. Sólo competimos contra uno mismo, igualmente cierto, pero viviendo en sociedad es normal que queramos trascender a nuestros congéneres, es lícito aspirar a lugares de mérito y capacidad, y de esta manera aportar algo a nuestra sociedad. Fuera relojes, a disfrutar, también es una buena política para funcionar en determinados momentos de la temporada o en determinados trotes regenerativos, pero dan información interesante para motivarnos y acompasar los ritmos o pulsos a nuestra realidad deportiva. Correr debe de hacernos sentir como niños, si no es así vamos por mal camino, lo lúdico debe impregnar muchos entrenamientos, incluso las series son divertidas. No hace falta correr un maratón para sentirse corredor, también es cierto, pero es muy legítimo que alguien quiera finalizar la distancia de 42 kilómetros porque su alma, de esta manera, consiga apaciguarse, purgar sus pecados, hacer algo difícil pero no imposible, tener un objetivo a medio plazo que confiera a su existencia una ilusión que le haga levantarse por las mañanas con una meta….. quién sabe.

La ilusión también es mensurable cuando de correr hablamos. Las metas son finalidades, sirven para algo. Vivir sin metas es simplemente sobrevivir, vivir a medias.

 

 

 

10 comentarios en “¿En qué quedamos?

  1. Ser un buen entrenador, como ser un buen profesor, me parece admirable y muy difícil. Hay que acompañar, guiar, enseñar, sacar lo mejor de cada uno, sabiendo que cada uno es diferente y que no sirven las mismas recetas para todos… Cuando te leo, me dan ganas de ponerme las zapatillas y salir a correr. ¡Gracias por tus consejos y reflexiones! Un abrazo

  2. Nunca me he arrepentido de salir a correr, muchas veces de no hacerlo. Para un corredor de poca aspiración, como yo, el objetivo es mantener siempre el disfrute, aunque uno, por su propia exigencia, siempre acabe sufriendo. (Por eso debe ser, alguna que otra vez, la sensación de pereza al ponerme las zapatillas, imagino). Que nunca se convierta en una obligación, por lo menos, aunque te lo dicte un Excel. Feliz día de tu santo.

  3. tengo 56 años y llevo solo año y medio corriendo, disfruto cuando hay que disfrutar y sufro cuando hay que sufrir, pero al terminar nunca me arrepiento de haber corrido, creo que eso es lo que cuenta, estoy orgulloso de haber corrido una media en 2:20 (tiempo que algunos hacen andando) pero yo sé que corrí los 21 km y pico cuando hace apenas nada era incapaz de correr el pico, dicen que para correr es necesario ser fuerte de cabeza yo sin embargo esa fortaleza la obtengo corriendo,

    felicidades!!!

  4. Excelente reflexión! «Una cosa es correr y otra es entrenar» mucho de lo q dices lo he discutido, pq los corredores de la vieja guardia no valoran ese correr sin entrenar…para mí (personalmente) ambos se complementan y hacen balance en periodos… es mi estrategia para ser feliz haciendo eso q desde chiquita me enamoró: correr. 🙂

  5. buenos dias y felicidades, en primer lugar, en el dia de tu santo. Mi aportación a las reflexiones no puede ser otra que la de » ese entreno de series en que el garmin te indica tiempos hasta ese dia impensables»», que satisfacción, ves que vas por buen camino, que el cuerpo responde a la disciplina, al control, al buen hacer al buen correr……………………el intentar cada dia mejorar postura, el «aprender a correr». Sufrimiento y felicidad, van de la mano, dada dia que nos ponemos las zapatillas, pero………………queremos seguir…………….y seguir…………….será porque somos felices corriendo????, keep running!!!!!!

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