Todoterreno

Cuando era pequeño tuve la suficiente curiosidad como para descubrir nuevos «mundos». Necesitaba, mis piernas eran lo que tenía más a mano, llegar tan lejos como pudiera y experimentar la catarsis que supone el esfuerzo físico. El porqué lo desconozco, alguien me lo instaló en el ADN sin preguntar. Sentir la potencia en mis piernas, la fuerza del viento en mi cara,… ha sido siempre una sensación de libertad que me ha hecho sentir un todoterreno capaz de descubrir y llegar donde otros no lo hacían.

Gracias a la carrera alcanzaba los ansiados sueños y los recurrentes pensamientos que senderos, música y sudor me hacían fluir más fácilmente en mi cabeza. Un aluvión de trotes que han ido forjando mi carácter. Todos distintos, momentos con pellizco, irrepetibles.

Quería llegar a la línea del horizonte para traspasarlo. Eran las montañas con sus contornos y el horizonte terrestre lo que me interpelaba, en el mar sólo había más mar. Necesitaba orientarme en tierra y de esta manera ubicarme en el mundo, controlar el entorno. ¿Qué había más allá de ese riachuelo? ¿A qué lugar me conducirá este camino?  Al llegar a una bifurcación, ¿dónde me llevarían sus distintos ramales?

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Corriendo por el Camino de Santiago de Canfranc a Jaca.

Hace más de 30 años me encontraba en La Mancha, en una finca rústica de 500 hectáreas que mi padre administraba y que estaba situada en el término municipal de Ossa de Montiel. Necesitaba llegar al punto geodésico «Cabeza de Sages» que dominaba toda la comarca y que estaba ubicado en uno de los linderos de la finca. Las piernas eran el medio de transporte más rápido que tenía a mano. Hubiera deseado tener un coche, pero yo era mi propio todoterreno, el conductor de mi camino, la máquina que inyectaba potencia y que me daba seguridad para sortear en solitario madrigueras, cepos y cebadas hasta alcanzar mi destino. Al llegar y echar un vistazo alrededor ya no alcanzaba a ver el caserío. Me sentía perdido, rodeado de carrascas y de un mar de cuadrantes verdes y ocres arañados por un John Deere conducido hábilmente por un señor que se apellidaba Monedero. Y ahí, supongo, que empezó todo.

Con el paso de los años, mi carácter de explorador no sólo no se ha aplacado sino que ha ido creciendo con la necesidad de ir más allá, de llegar a ese punto geodésico imaginario y que me persigue siempre. Un poco más, siempre un poco más. La incontinencia existencial expresada en latidos y en sudores. Ese mundo todavía por conocer, llamándome a conquistarlo, a hacerlo mío.

Y así se entiende mejor que quisiera debutar en Maratón con 18 años en el 1989 o que en el 2004 lo hiciera en los Cien kilómetros. El año pasado me acerqué al mundo de las carreras de montaña: la Ultra Trail del Sobrarbe de 66 kms y  sus 3.900 m de desnivel positivo, la Vuelta al Pico Cerler con sus 23 kms y 1.200 metros de desnivel +, la Jorgeada de 75 Kms de Zaragoza a Huesca por la noche….

A día de hoy el descubrimiento de nuevos caminos me está llegando por una vía que no hubiera deseado. Hace tres meses la periostitis en el calcáneo (talón) me mantuvo en el dique seco de la carrera. Pero no hay mal que por bien no venga y mi idilio con el correr me llevó involuntariamente a una “creciente amistad” con la BTT. La bici y yo nos conocimos… ¡y nos gustamos! . La necesidad que he tenido de reinventarme y seguir porfiando para llegar a ese mojón que ya alcancé en La Mancha a través de caminos impracticables cuando era niño.

Después de 1.500 kilómetros recorridos en poco más de 50 días de lesión, me decidí a recorrer los 184 kilómetros que, en idéntico circuito de ida y vuelta, me separaban de Tudela y que discurren por el Canal Imperial de Aragón. Mi nueva compañera de fatigas será la que me preste la sensación de velocidad, la potencia que te confieren los platos y piñones, la necesidad de control para sortear charcos y baches. El hacerlo en solitario le daba a esta idea el marchamo, para mí fundamental, de libertad y de aventura.

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Listado de tareas y datos previos al viernes.

El pasado viernes 26 de febrero di cumplimiento al plan previamente soñado. Tras casi 8 horas de frenético pedaleo me encontré de vuelta en casa con la satisfacción del que, kilómetro a kilómetro, había conseguido que mis movimientos se hubieran liberado del obstáculo de la voluntad y hubiera entrado en el leve trance que confirió a mis gestos la perfección de los actos mecánicos e inconscientes, sin reflexión ni cálculo.

Salí a las 6.55 de la mañana para, empezando de noche, hacer en la primera hora 26 kilómetros, a la altura de Pinseque. Luego llegaban Grisén, Pedrola, Gallur,… la mañana iba avanzando y antes de las 11 de la mañana debía de llegar a Tudela.

Lo hacía a las 10.45, lo justo para hacer una llamada telefónica tranquilizadora, engullir un plátano+sandwich y grabar este momento tan deseado. Era hora de retomar cuanto antes el camino y desandar lo andado.

 

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Murallas de Grisén. Kilómetro 55 del Canal Imperial de Aragón.

A la vuelta el viento de Suroeste me dió de cara pero no era muy fuerte. Sobrepasados los 100 kilómetros todo era más costoso. A la altura de Ribaforada me asaltaron los pensamientos derrotistas y oscuros del no podré. Pero Zaragoza se iba acercando a cada pedalada. Tenía que entrar a trabajar a las 16.30 y mis cálculos más conservadores me daban las 15.30 como hora más probable. Al llegar a casa mi alegría era incontenible, muy superior al cansancio.

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kilómetro 43: Pedrola

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Media kilométrica de los 184 kilómetros

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En el Bocal. Origen del Canal Imperial de Aragón ( a 7,2 kms de Tudela)

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Ahora que estoy en la fase final de la lesión y que la recuperación es inminente me da mucha pena la idea de abandonar la BTT, y de hecho, creo seguiré frecuentando esta bonita amistad que tan buenos momentos me ha dado. Siempre habrá un mojón que alcanzar o un horizonte al que llegar.

4 comentarios en “Todoterreno

  1. Me quedo con esto : Siempre habrá un mojón que alcanzar o un horizonte al que llegar……..y seguro que los podemos alcanzar con fuerza de voluntad …que a ti te sobra y mucha.
    Un saludo y me alegro por la recuperación inminente

    • Muchas gracias César. El maratón de Rotherdam del próximo 10 de abril está esperando y, gracias a Dios, la tirada de 30 kms de ayer ha sido muy satisfactoria. La bursitis está contenida y la molestia es soportable.
      Un abrazo
      Juan

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