Un poquito de paroxismo por favor….

Cierra los ojos e imagínate corriendo… ¿Dime lo que ves? Seguramente vas trotando plácidamente por un sendero o por una carretera sin más sobresaltos que el piar de los pájaros o, como mucho, el runrún de una motocicleta que se va acercando y que al final te sobrepasa sin revuelo. Asociamos el correr a la atonía, a la mente en blanco, a una situación estable y homogénea en el tiempo. El karma se aquieta y el polvo existencial que almacenamos, y está en suspensión, va cayendo hasta aposentarse por completo con el paso de los minutos.

Ahora intenta, cerrando todavía más los ojos, visualizar ese momento preciso en el que, sin previo aviso, has experimentado una emoción exacerbada mientras corrías. Quizá ha sido esa canción, melodía o estribillo que te ha taladrado dejándote sin aliento y te ha servido de pórtico para un recuerdo, persona o situación. Quizá ha sido por ese recodo del camino, quizá por ese cielo anaranjado que te recuerda o te anticipa, según sea, a un acontecimiento de tu pasado o de tu imaginario futuro. Se ha iluminado tu ser y has alcanzado esa tensión que in crescendo te provoca quemazón. Tanto te abrasa que intuyes que es imposible aumentar el logro sensitivo que asocias inequívocamente a tu nirvana personal en el que eres el único posible invitado. Cualquier intento por aumentarlo acabaría por estropearlo, así que lo manoseas y te recreas en él estirándolo como un chicle hasta que poco a poco te va abandonando su imantada atracción con verdadero pesar.

¿Te suena a chino todo esto o te sientes representado? Has disfrutado de esta emoción que se te aparece a veces corriendo sin esfuerzo pero que habitualmente es después de una batalla contra ti mismo por soportar la incomodidad de un entreno exigente. Si has llegado al paroxismo a través de tus zancadas te felicito. Eres dueño ya for ever de ese momento irrepetible que sólo tú has sido capaz de crear porque, en el fondo, es siempre un milagro. La aburrida prosa diaria la has transformado en un elegante endecasílabo que endulza tu existencia al igual que lo hace un beso después de haber estado toda una tarde con tu recién estrenada amante.

Se oye con frecuencia esta frase: (sobre todo en personas con algo de edad)  “…si no fuera por estos raticos“. Lo dicen cuando se produce un encuentro inesperado pero gozoso entre personas que conectan y que, con la perspectiva que dan los años, se convierten en momentos que nos alimentan y son capaces de arrancarnos de nuestra maleta existencial los ropajes que siempre nos sentaron bien y nos convienen.

Utilizo el correr desde que era bien joven como la mejor manera de estimular mi alma. Ha sido siempre un excelente puente levadizo para vivir momentos de ensueño. Revivo el pasado, sueño el futuro y me instalo, hondamente, en el presente tangible de sudores y gemidos rítmicos. Ni drogas, ni alcohol, ni orgasmos…..todo está exento de temibles efectos secundarios.

Busca y encontrarás. Pelea por lo que hace que salgas a correr todos los días y que es tan íntimamente tuyo.

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2 comentarios en “Un poquito de paroxismo por favor….

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