Enrique

Esta entrada de blog se titula Enrique pero podría haber puesto cualquier otro nombre propio, a lo mejor el tuyo, porque has experimentado la misma o similar experiencia que “el prota” de esta historia.

Enrique, así se llama uno de mis cinco hermanos con el que me llevo la guasa de tener la misma edad durante unas efímeras 48 horas cada mes de julio. Nací dos días antes del día en el que iba a celebrar su primer cumpleaños. Supongo que le fastidié la fiesta y todavía no ha sido capaz de perdonármelo. Me llama cada 13 de julio y le devuelvo la llamada el 15. Imaginaros el cachondeo de si tú eres o no más mayor que el otro.

El 2 de Febrero de 1992 Enrique debutó en la distancia de Filípides. Fuimos juntos hasta el kilómetro 35. Yo era el experto porque había corrido ya dos ediciones, las de 1991 y 1990. Me las prometía muy felices pero el muro me zarandeó sin piedad y presencié cómo él se alejaba hacia la meta mientras yo me reponía del bochorno y avanzaba mucho más lentamente.

Terminó en 3.22 mientras que yo lo hice en 3.41.

Ese mismo día decidió retirarse del atletismo en lo más alto, en su cenit. Había ganado a su hermano Juan -el superfriki del correr- y podría vivir de rentas el resto de sus días. Pasaron los años y la vida, como a tantos otros, le zarandeó. Se abandonó y dio la espalda al deporte.

¡Qué importante es instalar el deporte más allá de la juventud!  Muchos dicen: “yo, cuando era joven, hacía mucho deporte” Da la sensación  -qué pena-  de que con ellos se inventó su deporte y que no se sabe por qué influjo dejaron de practicarlo para convertirse en su antítesis. Cuerpos dejados, barrigas imposibles, vejez anticipada,…

No me cansaré de decirlo: el presente es lo único que cuenta. Vivir de recuerdos en blanco y negro déjalos para nostálgicos y para los que no tienen ya entusiasmo por nada. Haz deporte, joder, que no es cosa exclusiva de la juventud sino una filosofía de vida y una manera elegante de cumplir años, de mirar el lógico deterioro de los años con sonrisa cómplice y sin aprensión.

Enrique se casó y se fue a vivir a Madrid. Dejamos de vernos con tanta frecuencia. Eso sí, en la lejanía sus conocimientos de atletismo me eran de gran ayuda. Nos llamábamos por teléfono con ocasión de Olimpiadas, Mundiales o Europeos. Acertadas percepciones siempre. Sabía contextualizar las marcas y los logros, vibraba con los éxitos de los atletas españoles, era -y es- una de las personas que más sabe de Atletismo.

Sus manos, siempre ocupadas con la cerveza y el Ducados.

Con 112 kilos de peso.

En 2007 nació Álvaro, su tercer hijo. Fue sin duda el gran motivo para salir del letargo, momento en el que dio un fuerte manotazo en su mesa existencial. Giro Copernicano a un existir que no tenía especial propósito ni coherencia. Nunca se me había ocurrido reprenderle ni sermonearle con anterioridad, bien sabía él -porque habíamos sidos educados con el mismo temario– que el deporte sería una de sus tablas de salvación y yo sólo podía ofrecerle mi ejemplo. Recuerdo su presencia en la media maratón de Getafe de 2004 y su orgullo de hermano mayor el día que hice 1h 12.02 y me acerqué a la habitación del antidoping.

Pasaban los años. En 2015 padecí una bursitis en la base del talón y me dediqué unos meses en exclusiva a la bicicleta porque el impacto en el suelo me era imposible. Enrique me preguntó cómo afrontar la preparación de su primera Quebrantahuesos. Le dí cuatro indicaciones que fueron suficientes para que la preparase con mimo. Siempre fue hombre de retos, de listones altos con los que demostrarse valía. Yo, en silencio, disfrutaba de su regreso.

Finalizó la QH en 10 horas, todo un éxito ya que en esa edición la climatología fue heladora en los collados del Somport, Marie Blanche, Portalet y Hoz de Jaca. Hubo muchísimos abandonos pero nunca dudé de que la terminaría. Era maratoniano desde 1992 y sin duda eso imprimía carácter para toda la vida.

La Quebrantahuesos en 7 horas 55 minutos y la Marmotte en los Alpes han sido sus retos ciclistas del 2018.

Una vez finalizada la bici en el mes de junio de 2018, se puso en mis manos para la preparación de su segunda maratón que iba a ser en diciembre y en Valencia. Después de casi 27 años intentaría cruzar de nuevo la meta. Con ilusión se adentró en el mundo de las series y los trotes, disfrutando de todo como un niño pequeño y con mucho respeto porque su operación de hernia de disco en el 2017 era un importante hándicap y había que lidiar con ello.

Álvaro, cuando cumplas 18 años quiero ser el primero en invitarte a una caña.

Media maratón de Valencia en Octubre 2018. Probándose con muy buena nota.

Después de casi 27 años, nos volvíamos a ver las caras en la salida del maratón.

Puente de Moteolivete en los primeros 195 metros, en su caso los más importantes. Ya sólo faltaban 42.000.

Al llegar a meta, la mente de mi hermano Pablo (2.42) y la mía (2.59) se nos iba a nuestro hermano Enrique. Todos para uno y uno para todos.

 

Enrique, a su paso por el km 40.

Fuimos a su encuentro para acompañarle en los últimos kilómetros hasta la meta.

Sin duda, la foto del día.

Las marcas y los puestos son subjetivos. Lo realmente objetivo es el esfuerzo que aplicas y que sólo tú conoces. Todo lo importante en la vida va de dentro hacia afuera. Nunca al revés. Las motivaciones y los retos se explican mejor si hacemos las cosas por nosotros mismos y sin esperar aprobaciones ni parabienes. A diario me encuentro con ejemplos como el de Enrique, personas que ponen orden en sus vidas a través del deporte.

Sólo decirte, Enrique, que eres mi héroe. Nunca dejaste de serlo.

 

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6 comentarios en “Enrique

  1. Una historia muy chula la vuestra…….
    Me siento en parte identificado, porque en el 2002 cuando me case pesaba 107 kgs (disimulados con mis 1.87 mtrs) y el domingo pasado corri mi primer maratón (Valencia) con 79kg……
    La verdad es que los vaivenes de la crianza de mi hija y una hernia cervical no me dejaban despegar con la asiduidad necesaria para poder preparar una prueba de esta índole, ya que hasta entonces me conformaba con alguna media por la zona de Valencia.
    Además me identifico más porque soy del 71 una quinta muy similar a la vuestra, me parece….
    Gracias por el blog ya que a veces utilizo varios consejos a nivel de entrenamiento, porque hasta hoy he sido bastante autodidacta a partir de gente como tú y de algún libro de buena reputación.
    Ahora ya soy FINISHER y no sabes el peso que me he quitado de encima, ya que desde el 2007 cuando empece con los primeros pasos no tenía otra cosa en la cabeza, y aunque soy del montón 4.04h, menudos 10 días llevo, que me duele el pecho de dormir con la medalla…….jajaja
    GRACIAS

    • Gracias Cristobal !!
      Me ha encantado lo del dolor de pecho por dormir con la medalla. Enhorabuena.
      En mi caso, se la he dado a uno de mis atletas que no pudo participar a última hora por una inesperada lesión.
      Enhorabuena por tu tesón. Te recuerdo que debuté en 4h 13, eso sí, en 1990 cuando no había internet.
      Somos quintos. Estoy muy agradecido por tu historia personal de superación.
      Un fuerte abrazo
      Juan

  2. Me ha encantado la historia y la foto de los 3 hermanicos…hasta se me ha hecho un nudico en la garganta…serán estas fechas o que estoy sensible, jajaja. Vivan la familia y los hermanos/ as mayores. Ah y lo del dolor de pecho por dormir con la medalla del comentarista anterior…genial. Yo soy del 68. Un 👋

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