Poco plato y mucho zapato

El único dopaje al que debería optar un corredor popular, sería el de estar en su peso óptimo. Del otro tipo de dopaje, caro y tramposo, ni hablamos.

¿Cuál es ese peso óptimo? ¿Según para quién, debería ser distinto? Cada kilo que arrastras de más es un esfuerzo extra para tus articulaciones, músculos y tendones. Tú verás si te compensa estar en el chasis (siempre dentro de parámetros evidentes de salud) o por el contrario te apasiona transportar una mochila extra de peso muerto.

El estilo de vida saludable va de frecuencias ¿Cuántos Gintonics llevas ingeridos en esta última semana? ¿Cuántas cenas copiosas en este último mes? ¿Cuántas noches interminables de fiesta? ¿Cuántas excepciones que acaban siendo lo habitual? ¿Con cuanta frecuencia te saltas las normas auto-impuestas y las cambias  fácilmente por quejas o excusas?

En nuestra regularidad se fundamenta la forma física. En la suma de – mil y un – insignificantes esfuerzos. La comida no engorda, somos nosotros los que engordamos. Nuestro estilo de vida poco saludable (sedentarismo y elección incorrecta de alimentos poco saludables) hace que la comida ingerida se vaya depositando en nuestro cuerpo por falta de movimiento y, por tanto, de gasto calórico.

– La función hace al órgano.

– El agua, si se estanca, acaba pudriéndose.

Dos frases que dan mucho de sí si las pensamos un buen rato.

A nadie se le escapa que cuanto más en activo está nuestro organismo, más a salvo de sucumbir irremisiblemente a la montaña de sedentarismo hipercalórico.

¿Por qué los maratonianos están finos (secos)? Os aseguro que comen y mucho. El mejor síntoma de que están bien alimentados es que pueden hacer día tras día entrenamientos tediosamente largos. Un maratoniano está en los huesos porque come con inteligencia y sin gula, porque tiene motivos para no estar especialmente pesado. Porque va sumando entrenamientos que -de tan largos- activan el metabolismo de las grasas y las usan de combustible, y porque, en definitiva, está más tiempo corriendo y menos buscando el placer que se experimenta – está por algo y es bueno – al comer.

Llegarán las navidades, llegará el verano, llegarán los compromisos sociales, llegará cualquier excusa para desfasar.

Rompe la baraja y plántate. Arroja un órdago y asalta la Banca. Añade proyectos y motivos para sobreponerte a la desidia del que ya lo ha hecho todo en la vida. Lo mejor siempre está por llegar y no suele coincidir con un suculento y humeante plato.

2 comentarios en “Poco plato y mucho zapato

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