La empresa

Este verano estoy desempolvando los manuales y apuntes de la asignatura “Economía de la Empresa” de Segundo de Bachiller. Es lo que tiene ser profesor, que nunca terminarás de saberlo todo y siempre tendrás que dar un impulso a las maneras de contar las cosas y así hacerlas accesibles y amenas.

Queda ya lejano el 14 de marzo de 2020. Los empresarios que conozco están viviendo una tortura creciente desde entonces, porque se deben a los aforos limitados, al miedo al contagio, a la incertidumbre por la concesión o no de los créditos ICO, a la duración de los ERTEs hasta septiembre o enero,.. lo mires por donde lo mires es un problema para todos: empresas y trabajadores por cuenta ajena, autónomos, funcionarios, clientes, proveedores, pensionistas propietarios, inquilinos,…Todos estamos conectados y si alguien va mal es porque todos vamos mal. Levantar la persiana puede llegar a no compensar, es lo que tiene una recesión profunda con deflación.

Después de 2 meses de Estado de Alarma mi grupo de entrenamiento ha sufrido una mutación. El distanciamiento social, las medidas de prudencia, los cambios en los horarios laborales y su conciliación con los hijos sin colegio presencial, el miedo… todo esto ha influido en la menor participación de los miembros que integran este simpático grupo.

El miedo es libre y no somos quién para criticarlo. El respeto pasa por no enjuiciar los comportamientos humanos que no casan con los nuestros. El miércoles pasado me puse a imaginar que tenía que montar una empresa después del periodo Covid (ojalá llegue cuanto antes la vacuna) y tenía que elegir de entre mis atletas a los miembros de mi equipo directivo, a los puestos intermedios y a los empleados que trataban directamente con los clientes. De alguna manera, un grupo de entrenamiento es como una empresa con objetivos, con unos costes de producción, un marketing, unas fechas límite de entrega (competiciones) y un rendir cuentas semanalmente al inmediato superior.

Quedada pre-covid

Que no haya carreras a corto, medio e incluso largo plazo afecta y mucho a los incentivos por trabajar.

Imagino a un trabajador que se esfuerza en hacer bien su trabajo aunque su jefe esté de vacaciones, al currante que se siente empresa porque si ésta prospera será más sencillo mantener su puesto de trabajo. Esa es la sensación que he tenido en estos meses de rebrotes y olas.

En mi grupo de entrenamiento tengo todos los perfiles, desde el más comercial, que dinamiza y proporciona siempre buen rollo, hasta el más responsable y que aglutina mesura y obediencia fiel. La creatividad es importante en un entrenamiento y por eso los hay que saben improvisar acertadamente y otros que prefieren ser más gregarios.

Si yo fuera el responsable de Recursos Humanos de esta imaginaria empresa lo tendría.claro, tendría un corredor para cada puesto. Los veo funcionar todos los martes y jueves y los conozco bien. Los hay más filósofos, humanistas, los más ingenieriles, los más proactivos, sociables, laboriosos, los que piensan más en los demás y los que van a su puta bola. Todos entrañables.

Haríamos un buen equipo. Tendríamos beneficios y además una alta rentabilidad. Arrimariamos todos el hombro y saldríamos de esta crisis con sacrificada implicación.

Tengo un excelente grupo humano con el que trabajo muy a gusto. Os felicito corredores.

Un corredor es una inversión para una empresa en crisis, una especie en extinción que un responsable de RRHH no debería desaprovechar.

2 comentarios en “La empresa

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