Vivir por nada o morir por algo

Esta frase está sacada de una de las películas de John Rambo.

Cuando a este personaje taciturno y lacónico el guionista le hace hablar, es para darnos arquetipos de lo que es un tipo duro que únicamente se mueve por principios rocosamente pensados. Sus sentencias -que no tienen desperdicio- consiguen que el espectador rápidamente se posicione y quiera ser como Rambo.

En esta escena concreta, John nos coloca en una encrucijada: la de vivir por nada o la de morir por algo. Por el contexto, se nos hace evidente que a él le importa bien poco morir, porque tiene una misión que cumplir y obedece únicamente a una lealtad interior.

El otro día leía un texto de George Mallory. Se ponía en duda si era el primer hombre en hollar la cima del Everest en 1924 -yo quiero pensar que sí-. Nunca volvió de allá arriba y nadie pudo atestiguar fehacientemente si tuvo éxito la expedición británica. La última vez que lo vieron estaba con su compañero de cordada Andrew Irvine en el complicado escalón que precede a la sencilla cresta cimera. Él decía que “La alegría es, al fin y al cabo, el sentido de nuestra existencia. No vivimos solo para comer y ganar dinero. Muchos de nosotros sabemos por propia experiencia que una escalada es una de las más espléndidas fuentes de gozo. Qué hermoso resulta enfrentarse a la montaña, aplicar nuestras fuerzas contra los obstáculos naturales y sentir cómo nuestro espíritu vence a la materia inerte“. Y no puedo estar más de acuerdo.

Debemos morir por algo, así lo propone John Rambo. Tenemos que auto-generar ilusiones que exijan nuestro esfuerzo para conseguirlas. Debemos elegir continuamente si preferimos vivir por nada o, por el contrario, morir por algo. Así lo expresó magníficamente Roger Bannister, el primer ser humano en bajar de 4 minutos en la milla (1609 metros) el 6 de mayo de 1954: “No importa si eres gacela o león, cuando el sol sale, será mejor que estés corriendo”.

Aceptación gustosa de la realidad sea la que sea, ese es el objetivo.

Una lesión, una contrariedad familiar o profesional e incluso un puñetero confinamiento son asuntos que matan el entusiasmo. Somos más mejores corredores en la medida en que llevamos más años corriendo y hemos superado más obstáculos, en la medida en que hemos muerto más veces y tenemos más cicatrices. La vida no es siempre de color de rosa, es más bien aquello que va pasando mientras nos dedicamos a hacer otros planes.

Ahora va a resultar que el quid de la cuestión consiste únicamente en darle sentido a TODO lo que nos pasa.

¡Viva Rambo!

2 comentarios en “Vivir por nada o morir por algo

  1. Como siempre tus artículos están llenos de razón.
    Hoy especialmente estoy tocado por temas de trabajo.
    Gracias por tu blog SIEMPRE.
    El confinamiento no me deja ver a un gran amigo como yo corredor.
    Y todo junto se hace difícil de gestionar.
    GRANDE JUAN

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