De casta le viene al galgo

Somos 6 hermanos, una familia numerosa de las de antes.

Todos, excepto Marta, hemos ido pasando por la distancia de Filípides. Estamos unidos -además de por el apellido- por una manera de ver la vida que pensándolo bien está en el ADN de la educación recibida por nuestros padres.

Ojalá sea el próximo 5 de diciembre de 2021 en Valencia, cuando se cierre el círculo que empecé en 1990. Si Dios quiere, dentro de pocos meses nos juntaremos para la ocasión. Antonio tiene 52 años, Enrique 51, Juan 50, Consuelo 49, Marta 40 y Pablo 36.

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Foto de 1977, Mi hermano mayor Antonio a la derecha, Enrique en medio y yo a la izquierda de negro.

El primero en debutar en el Maratón fui yo, el más entusiasta corredor de todos los hermanos. Tenía 18 años (1990) cuando me estrené en 4 horas 13 minutos. Mis padres asistieron atónitos a esta locura. Me estampé contra el muro por no llevar suficientes kilómetros. No había internet y la información era excasa. Las agujetas me duraron una semana. Cada escalón me sacaba una amplia sonrisa de orgullo. Al año siguiente, un poco más preparado, dejaba la marca en 3.58 (1991).

Enrique

Un invierno después, en febrero de 1992, correríamos los dos. La preparamos juntos. Bajábamos las tardes oscuras del invierno suave de Valencia por el cauce seco del río Turia. Nos llevamos casi un año de edad, durante dos días la compartimos y siempre la desempatamos. Todos los años nos llamamos y realimentamos la guasa.

Tuvo el honor de debutar en el Maratón a lo grande: 3.22 a los 22 años. Ese día yo terminé en 3.40. Fuimos juntos hasta el km 30 y le vi alejarse hacia su gloria mientras que yo me consumí de vergüenza a pesar de rebajar mi marca en 18 minutos. La envidia oscurecía mi cara. Enrique, con inteligencia decidió no participar más y dejar el pabellón en todo lo alto, había ganado al frikie de su hermano y de calle. Desde entonces nadie le tose, vive de rentas pero nadie le puede echar en cara lo mucho y bien que preparó ese maratón.

Padre de dos niños y una niña que le han hecho abuelo repetidas veces.

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Jugábamos en la infancia los hermanos al frontón con mi padre en Pego, localidad alicantina donde pasábamos las vacaciones estivales. La cosa era que cada vez que nos hacíamos más mayores podíamos lanzar la pelota tan lejos como él y plantearle una partida de tú a tú. Competíamos contra otra familia con hijos de edades parecidas a las nuestras y pugnábamos por hacer de pareja cada uno con su respectivo padre. Pero la habilidad con la raqueta no era algo que se entrenase corriendo y a esa edad, a pesar de hacer todo tipo de deportes, ya sólo me interesaba el atletismo.

En Noviembre de 1993 mi padre corrió una Media Maratón. Lo hizo por contagio al ver a sus hijos participar.  No sé qué tiempo invirtió, seguramente cerca de las 2.15. Recuerdo ir corriendo a su encuentro y verlo llegar junto a la ambulancia que hacía de coche escoba.

Mi madre ha aprendido rápido lo que los deportistas necesitan comer. He tenido la suerte de disfrutar de sus platos que han sido variados, nutritivos y sabrosos. Dar de comer a una prole tan numerosa y deportista agudiza el ingenio. Recuerdo a mi madre cargando con kilos y kilos de fruta y verdura como una mula hasta que crecimos lo suficiente como para ser nosotros los que íbamos al mercado.

Ya os aviso: más os valdría comprarme un traje que invitarme a comer.

Consuelo

La triatleta de la familia, la más completa. Ahora disputa un maratón diario criando y educando a sus 8 hijos en Londres. Está pensando seriamente en volver a la carga deportiva. Disputó 3 maratones, tiene como mejor marca 3.18 en el año 2000 ( con 27 años). Su debut fue en el 93 (con 20 años) invirtiendo 4.21. Casada con un atleta irlandés, que corre la Media Maratón en 1.10 y los 10 kms en 31 minutos.

Mi hermana Consuelo ha crecido al cobijo de tres hermanos más mayores. El lector atento se habrá dado cuenta de que fue, durante 9 años, la única chica entre tanto chico. En una época en la que la mujer todavía se incorporaba lentamente al mundo deportivo, ella lo practicó sin reservas en competiciones de escalada deportiva subiendo paredes de dificultad 6c, baloncesto y duatlones.

Me contaba la facilidad con la que llegaba primera de su clase en resistencia cuando daban la vuelta al perímetro de su colegio. Trotes a su lado a buen paso siempre, nunca pediría clemencia. Durante una buena temporada se convirtió en la mujer podium, cada carrera o duatlón era sinónimo de éxito. La determinación y el coraje su mejor carta de presentación. Buena nadadora, mejor ciclista y una muy aceptable corredora. Tengo ganas de verla pronto correr. La que tuvo, retuvo.

 

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Un año después, en 1994, correría mi cuarta maratón rebajando mi marca a 3.10. Y en 1997, ya establecido en Zaragoza, asestaba el golpe definitivo: 2.59. Gran día (2 de febrero) que culminaba años y años soñando con ese bendito dígito, el 2.  Estuve arropado por mi hermano Toni, que me acompañó en los últimos 7 kilómetros y  toda mi familia estaba esperándome en meta porque se daban cuenta de lo importante que era para mi. Una vez reconciliado con la cuenta pendiente que tenía con la distancia del maratón, me dediqué a ahondar en el mediofondo, y ese año daría su fruto con el 2´00´´73 en los 800 metros el 25 de junio de 1997.

En el año 2002, tras cinco años sin correr la maratón, volvería  a hacerla pero ahora en la ciudad de San Sebastián. Era mi sexta y la primera que no era en Valencia. La marca 2.44. Otro gran día para contar a mis nietos, mordisco de 15 minutos a la marca del 97.

A partir del 2.44 mi vida deportiva se catapulta hacia cotas nunca antes conocidas.  Me llega la madurez deportiva y alcanzo los 2.36 en repetidas ocasiones. Me centro en la ruta y abandono el tartán. En Granollers  establezco mi tope en Media Maratón: 1.11.

En el 2004 consigo batir el récord de Aragón de 100 kilómetros, invierto 8 horas y 32 minutos. Mis temporadas llegan a los 8.000 kilómetros de gozosos trotes. Son años de plenitud y de dedicación intensa y extensa. 

Antonio

El futbolista de la familia. Habilidoso con el balón. El hermano mayor de todos nosotros. Nuestro Toni. (Dos años mayor a mi). Centrocampista que reparte juego y ve espacios donde otros corren sin cabeza. Actualmente desempeña labores organizativas en el Club Correcaminos para  el Maratón de Valencia. 

Toni debuta en el año 2006 (con 37 años) en 3.38 teniendo yo la suerte de acompañarle de principio a fin. Como mejor marca posee 3.32 del año 2008 (39 años) y 1.23 en media maratón. Ha corrido estas 2 Maratones pero siempre será un valor fiable y seguro.

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Pablo

El pequeño. Debuta en 3.18 el año 2008 ( con 23 años), ahí queda eso.  Mejor marca en media maratón de 1.17.  Su mejor registro es de 2.42 . Su empeño por bajar de 3 horas acabó -después de varios intentos rozando el poste- dando sus frutos. Nunca he insistido a mis hermanos pequeños en la necesidad del deporte, simplemente han visto en casa a unos mayores que predicaban con el ejemplo. 

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Marta

Inédita en Maratón. Madre de tres niños. Su marido Miguel es un gallego que en la adolescencia se dedicaba a subir puertos en los montes cercanos a Ourense y que tiene el deporte en sus genes.

Mi hermana Marta ha sido una parte importante en mi vida deportiva. Entusiasta y organizativa, se ha presentado en todas las ocasiones importantes para animar y dar cobertura. Estuvo presente el día que bajé de las tres horas, estuvo también al pie del cañón el día que conseguí el récord de Aragón de 100 kilómetros en Santa Cruz de Bezana (Santander). Ella y su marido son fieles seguidores de los Romeros allá donde vayan. A su manera sabe de atletismo: escudriña las caras, los rictus de dolor o angustia de sus hermanos corredores y al final, supongo, que entenderá el sentido del sufrimiento físico voluntario.

Marta, Marta…. te inquietas por muchas cosas, pero sólo una cosa es necesaria: correr. Correr para simplificar los problemas del día a día, para ponerlos en su sitio y  aquietar la prisa que trata de engullirnos.

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Navidades del 2012 en Sacedón (Guadalajara)

Y ahora bien, ¿qué será de mis hijas? ¿correrán un maratón algún día?

La mayor, Blanca, tiene 23 años y le encanta bailar. Es una actividad con un componente físico muy grande y se le da francamente bien.  Le he propuesto organizarle la preparación física pero ya sabéis, en casa del herrero…. Se le da bien correr, pero ponerse de momento un dorsal no está en sus planes.

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La pequeña, Paula, tiene 20. Tiene cuerpo de atleta y tenacidad. Y un novio, Nacho, que también corre y mucho.

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Sé que correrán ese maratón, pero lo harán cuando quieran. La vida es muy larga y habrá tiempo para todo. No me preocupa. Tengo muy claro que mi mayor tesoro, a nivel deportivo, es que a día de hoy sigan viendo el ejemplo en casa, a un padre que es feliz porque llega con frecuencia a casa empapado en sudor y con una sonrisa de oreja a oreja.

Se apuntarán a un Maratón, lo sé. No me preguntéis por qué, lo sé y me basta.

3 comentarios en “De casta le viene al galgo

    • El placer ha sido mío. La labor de recopilación de datos y de fotos ha sido un proceso en el que han colaborado todos ellos. Estaban expectantes. Han quedado satisfechos y yo más. Ahora queda el Maratón de los seis, da igual el tiempo evidentemente.

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