El maravilloso mundo de las lesiones

Lo que voy a decir sé que levanta ampollas, que no se me enfade nadie.

El deporte siempre provoca lesiones -y luego dicen que el deporte es sano-, seguro que ya has experimentado el parón causado por molestias siempre inoportunas.

Los hospitales producen sin parar pruebas diagnósticas no concluyentes y abren a las personas con el impaciente bisturí de los atajos.

Los médicos sólo ven desgastes prematuros, infiltraciones con corticoides, dolencias en organismos poco utilizados. El tratamiento consiste en analgésicos+protector de estómago+ reposos indefinidos, en inmovilizaciones que atrofian y limitan.

¿Qué estamos haciendo mal los corredores? ¿Qué porcentaje de culpabilidad tiene una mala praxis cuando hacemos deporte? ¿Por qué acudimos al traumatólogo para todo? ¿Deberían saber los médicos algo de entrenamiento: series, fartlecks, carreras continuas, estiramientos o descansos activos? ¿Por qué la medicina moderna no quiere encontrar las relaciones en cadena y las funciones de nuestro aparato locomotor y solo se dedica a mirar con lupa el lugar que duele? (aquí viene al pelo la expresión “Las ramas no nos dejan ver el bosque”).

Necesitamos sanitarios que toquen, que vayan más allá de posibles fisuras, roturas parciales desgastes o síndromes y que admitan con humildad que las más de las veces no llegan a explicar dolores difusos ocasionados al poner a nuestros organismos no profesionales al límite, con el fin de mejorar. No conozco ni un solo caso de una receta de reposo basada en días -o incluso en horas- las únicas medidas de tiempo para ellos son las semanas y los meses, así, “a bulto”. ¿Cuánto tiempo perdido esperando (lamentablemente de brazos cruzados) pruebas que no prueban nada porque van al descarte? Proponen el sedentarismo o la pasividad como solución a problemas físicos del que no se gana la vida con el deporte (que somos todos). Su afán se centra en la descarga de responsabilidades civiles y en no asumir con valentía que deben ser sanadores y no camellos. Se limitan a tratamientos basados en la química como única manera de solucionar el síntoma, que es lo único que les importa. Desaprovechan la inestimable ayuda de los ejercicios coadyuvantes para una mejor y más rápida recuperación.¿Cuántos diagnósticos contradictorios? Meniscos rotos, hernias discales, protuberancias, fisuras… ¿Qué hay sobre el fortalecimiento de los músculos erectores, estabilizadores? ¿Por qué no se recetan apenas ejercicios curativos?

Será que los deportistas no somos sus clientes habituales, que la sociedad sedentaria del mando a distancia y de los ascensores para todo, perdieron la batalla hace tiempo del sobrepeso y del colesterol.

Atiendo a infinidad de corredores. No soy médico, pero por mi ocupación me plantean continuamente preguntas relacionadas con su salud. Hay mucho corredor desesperanzado que se agarraría a un clavo ardiendo y estarían dispuestas a todo por quitarse ese dolor. Y les digo siempre lo mismo: Toma parte activa en tu vida deportiva, estira, tonifica y armoniza tu cuerpo, dedica tiempo a la técnica de carrera, que te graben corriendo y puedas verte, modifica tu deficiente gesto de correr.

Cuando te conviertes en una parte pro-activa de tu vida, avanzas. Si esperas que la farmacia, que la cirugía o que una plantilla solucione todo vas dado. En la mayoría de los casos es reconducible a través de trabajo, trabajo y trabajo. Muchos corredores llegan a las carreras populares en una edad madura. Sus cuerpos no han sido trabajados en muchos años y carecen de los fundamentos que hacen del correr una actividad mucho menos lesiva.

Un buen corredor es aquel que consigue que la ratio lesión/kilómetros sea bajo. Para un corredor veterano una temporada gloriosa no es aquella en la que batió su mejor marca, sino el año en el que se lesionó menos o nunca.

Las lesiones aparecen por acumulación y muchas veces sin avisar, cuando el cuerpo ya no es capaz de neutralizar el desequilibrio que le genera correr. Sucede cuando descuidamos los estiramientos o abandonamos el trabajo de fuerza. Son el caldo de cultivo necesario para parar durante un tiempo.

No conozco un colectivo más postergado que el del corredor popular. Los futbolistas y toreros son de otra pasta nos dicen. Pero no, simplemente está en juego el rendimiento económico de sus profesiones y por ello los tratamientos son agresivos y todo vale por recuperarse cuanto antes para llenar plazas de toros o marcar el gol definitivo.

Cada persona es una medicina en si misma. Los médicos funcionan en base a estadísticas y probabilidades, y toma decisiones como elefante en cacharrería.

Lesion de menisco

¡Cuánto corredor atiborrado de analgésicos continúa con el mismo dolor de antes de la ingesta! Médicos empeñados en eliminar los síntomas pero nada interesados en la prevención y en la búsqueda de las causas. ¡Cuándo se convencerán de que el correr tiene unas lesiones producidas por la repetición de malos gestos, de desequilibrios musculares, de acortamientos, de vicios repetidos! El corredor necesita fisioterapeutas, rehabilitadores o osteópatas ¡Cuántas lesiones se encuentran a medio metro o más del lugar que manifiesta dolor!

Después de tantos kilómetros no pude escaparme de las lesiones. Las he coleccionado todas. Un aprendizaje constante para no volver a recaer en esa misma lesión. Una intuitiva sabiduría que hace que las puedas ver venir y qué líneas rojas no deberías pasar. Saber diferenciar entre el dolor y la molestia, entre patologías crónicas o agudas.

Me considero corredor, no por mis marcas, sino por cada lesión (no querida y superada) que conviertes en perspectiva en una medalla al tesón. Nadie me ganará en el conocimiento de mi cuerpo y mi salud. Son muy míos y lo serán hasta que Dios quiera. Él manda.

4 comentarios en “El maravilloso mundo de las lesiones

  1. Gracias Juan, totalmente de acuerdo contigo, me encanta seguir tus experiencias, añadir una sola, los que vienen empujando y yo tengo 2, necesitan una educación deportiva deportiva a nivel de colegio y Clubs de Atletismo donde se les inculque esas aptitudes y costumbres para su beneficio presente y futuro.

  2. No puedo estar más de acuerdo, enhorabuena por la valentía que has tenido al exponer tu pensamiento sobre este tema.

    Un abrazo
    Antonio

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