Todo empieza con un buen codazo

Erase una vez que escribía en este blog sobre técnica de carrera. Era un tema que requería de chispazos que me alumbrasen en el oscuro asunto (resulta difícil hacerse entender) del correr bien. Y el otro día, mientras corría, por fin me electrocuté.

Queda lejos en el tiempo cuando apenas encontrabas en la red vídeos o textos en castellano sobre la mejor forma de correr. Quizá por eso en 2012 me embarqué en la realización de un vídeo, al que puse mucho cariño pero poca pericia. Me ayudó Carlos, un estudiante de derecho que manejaba a la perfección la edición de vídeos porque hacía de deejay los fines de semana. Dura demasiado (12 minutos) y tiene un tono de voz y una música de fondo que invita a todo menos a terminarlo. El contenido era y es impecable pero infumable se mire por donde se mire.

Con los años aprendí que había que transitar por lo ameno y lo conciso, transmitiendo pinceladas gráficas que galvanizasen el comportamiento humano (mirada al horizonte, alineación, enérgico codazo, relajación, economía y fluidez, pisada de antepié y elevación). (pincha aquí)

Así es como, en la Carrera del Ebro del pasado 23 de febrero, me vino la chispa. El buen gesto técnico provenía del codo. Puede parecer una idea muy peregrina pero ¡es tan visual!

Me dedico a ver correr a infinidad de corredores de todos los pelajes y llego a conclusiones claras y distintas a base de analizar el compendio de infinidad de gestos iguales y distintos, hallando su máximo común divisor y su mínimo común múltiplo. Se aprende mucho en este vida si eres observador. Este domingo, mientras veía correr a Ainhoa, una de mis mejores atletas, le comenté que tenía que correr más suave porque corría como robocop. La impresión que me producía al verla era que sus gestos eran demasiado enérgicos para la velocidad que estaba desarrollando y, por tanto, nada económicos.

Analiza -por tanto- como mueves tus brazos, si el codo dibuja un ángulo de 90 grados, si están separados o pegados al tronco, si se desplazan de atrás a adelante y no hacia los lados. Piensa si llevas las manos recogidas pero sin tensión, si no levantas los hombros porque tus brazos están colgando como ropa mojada. Piensa seriamente que la altura que toma la rodilla al levantarse ha de ser idéntica a la que toma el codo pero hacia atrás. Tiene que tener una profundidad hacia atrás equivalente a la profundidad con la que subas la rodilla -tiene que haber concordancia- Exagera el movimiento hacia atrás de tu brazo para así desplazarte con eficacia hacia delante.

Correr es dar codazos y cuanto más enérgicos, más rápido podrás ir. La mejor manera de comprobarlo es constatar que las manos llegan a la altura de las tetillas después de haber realizado un perfecto péndulo dibujado por el codo de atrás a adelante. Es como el acelerador del coche, cuanto más lo pises más rápido. Cuanto más enérgicos y frecuentes sean tus codazos, estarás aumentando tu frecuencia de zancada porque habrá contagio, incluso más eficaz que el Coronavirus. Ahí lo dejo. Ensaya y me dices.

2 comentarios en “Todo empieza con un buen codazo

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