Plano frontal y sagital

Seis días antes de emitirse el Real Decreto 463/2020 del Estado de Alarma, me grabé en dos mini-vídeos. Llevaba días dándole vueltas a dos aspectos técnicos que veía que hacían mal mis atletas y en mis trotes no paraba de darle vueltas. Los hice con la idea de servirme de recordatorio para -más adelante- rehacerlos con algo más de detalle. ¡Cómo podía imaginarme que ahora, en esta situación de confinamiento, los iba a mirar con tanta nostalgia! Más abajo, en este texto de hoy -15 de abril de 2020- los encontrarás.

Entendemos por plano frontal al que divide el cuerpo humano en dos partes, la delantera y la trasera, siendo el cuerpo el que está haciendo de medianía. En ese plano es donde se producen los movimientos al correr de flexión y de extensión en piernas y brazos.

En el plano sagital es donde se produce la abducción y la aducción. El cuerpo humano se divide entre derecha e izquierda.

En el plano transversal, nuestro cuerpo se divide entre arriba y abajo.

Toda esta explicación viene al caso por un motivo. He observado que alguno de mis corredores se desplaza con poca compactación. Abren demasiado los brazos, hay demasiada tensión en los hombros y con la mirada demasiado pegada al suelo. Se deberían centrar en el codazo y exagerarlo, llegar incluso a obsesionarse con la utilización enérgica de esas palancas maravillosas que tienen su punto de enganche en el hombro.

Hay otro aspecto que me tiene loco, la de minimizar la inevitable desaceleración que se produce en el momento del contacto del pie en el suelo. Este se produce siempre delante del centro de masas (que está ubicado más o menos en el ombligo) aunque debiera de ser por muy poco. Si apoyamos mucho más allá del ombligo tenemos el riesgo (más que riesgo, sería una consecuencia inevitable) de apoyar primero el talón.

¿Cómo desacelerar lo menos posible? Reduciendo el momento del contacto. Este tiempo de contacto se puede dividir en dos: el que se produce antes de llegar el centro de masas a la vertical del pie (fase de frenado) y el que se produce después, que pasaría a ser la fase de impulso.

El ángulo que formaría el pie con el suelo en el momento del contacto sería ideal que fuera menor a 20 grados, mientras que el arco de ataque (el que forma la pierna con la cadera) debiera ser el mayor posible.

¿Te han servido estos vídeos? Lo importante es que cuando puedas correr por las calles o el parque, analices cómo sientes tu manera de correr. Y más allá de la sensación ojalá te puedan grabar y te veas. Si no corres fácil (fluido, sin hacer apenas ruido y sin tensión) es que llevas demasiados palos en tus ruedas.

Tu rendimiento viene, única y exclusivamente, por el aumento de tus capacidades físicas (musculares y cardiovasculares) pero sobre todo por la utilización óptima de tu carrocería en el objetivo de desplazar tu masa con la mayor economía posible.

Aprovecha el encierro para apretar tuercas. Estamos ahora mismo en boxes, como los coches de Fórmula 1.

4 comentarios en “Plano frontal y sagital

  1. Practicaremos la técnica en poco espacio aunque supongo que con los kilómetros volveremos a la posición cómoda,quizás no porque a este paso vamos a empezar casi de cero

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